Elegir la estructura societaria correcta desde el día uno evita conflictos entre socios, problemas fiscales y dolores de cabeza cuando el negocio crece. Te acompañamos en la constitución de tu sociedad y en cada paso posterior.
La SAS (Sociedad por Acciones Simplificada) se constituye de forma 100% digital, con un capital inicial bajo y una inscripción mucho más rápida ante la IGJ que otros tipos societarios. Para la mayoría de los emprendimientos y empresas digitales, es la opción que mejor equilibra simpleza y protección patrimonial.
Una SRL o una S.A. tienen más sentido en escenarios puntuales: cuando hay socios extranjeros, cuando el negocio busca una ronda de inversión con requisitos específicos de gobierno corporativo, o cuando el rubro exige un tipo societario determinado.
Un acuerdo verbal entre socios — por más buena relación que haya — no alcanza cuando el negocio crece o cuando algo sale mal. El pacto de socios es el documento que deja por escrito lo que nadie quiere discutir en el momento de armar la sociedad, pero que evita conflictos mucho más caros después.
Debería cubrir, como mínimo: roles y responsabilidades de cada socio, porcentaje de participación, qué pasa si un socio quiere salir o vender su parte, cómo se resuelven los desacuerdos, y cláusulas de no competencia.
Una sociedad no es estática: cambian las autoridades, entra o sale un socio, se aumenta el capital, se modifica el objeto social. Cada uno de estos cambios requiere un trámite formal ante la Inspección General de Justicia (IGJ) para que la sociedad quede correctamente actualizada.
Nos encargamos de la gestión completa: redacción del acta o instrumento correspondiente, y presentación e inscripción ante la IGJ.
Presentanos tu caso en una consulta inicial gratuita de 15 minutos. Sin costo ni compromiso.
Quiero mi consulta gratuita